Hace ya 6 meses del nacimiento de mi hijo y aún no tenía escrito el relato de tan maravilloso día. Tenía sólo la mitad, quería hacerlo con todo lujo de detalles, sensaciones, pensamientos, emociones, incluso horas. Esa mitad desapareció con el resto de información del disco duro hace unas semanas y me encuentro a 6 meses de mi parto y sin nada escrito. Con 2 pequeños hay poco tiempo libre, sobre todo, tiempo libre con posibilidad de concentración, jejeje.
Así que he decidido escribir mi relato en modo “short edition” a la espera de poder narrar la “long and detailed edition”.
Durante los últimos días de mi segundo embarazo, mi comadrona me pidió que le enviara cada día un pequeño parte para saber cómo me encontraba. Mi FPP era el 28 de septiembre y esto es lo que le escribía el día 29 por la noche:
Asunto del mensaje: En ocasiones me siento rara
Todo sigue igual, creo…El “creo” es porque anoche de madrugada tuve que levantarme porque me notaba rara. No tenía síntomas de parto pero me notaba extraña y no podía conciliar el sueño. Hoy a mediodía me ha vuelto a pasar lo mismo y además llevo todo el día con mucha pesadez en la zona de la pelvis, es como si tuviera ahí todo el peso de Pau. Tengo además como un leve dolorcillo de regla y sensación de estar mojada contínuamente. No es la bolsa, eso sí lo tengo claro, pero tengo muchísimo flujo bastante líquido.
La verdad es que llega un momento que no sé si me lo estoy imaginando todo.
Besos!
Y no, no me lo estaba imaginando. Esa sensación de sentirme rara no era más que el preludio de lo que iba a pasar.
Era viernes, 30 de septiembre de 2011; cumplía 40+2 de embarazo, exactamente lo mismo que en mi primer embarazo.
Había pasado otra noche más, sin pena ni gloria. Nos levantamos, mi marido se fue a trabajar, yo entré al foro a decir lo fresca que me encontraba y luego me puse a arreglar a Alicia para ir al cole. De repente noté como si me hiciera pis, me pareció raro porque nunca había tenido ni una pérdida de orina pero con aquel barrigón ya de todo podía pasar. Me cambié de ropa y seguí a lo mío. Al poco rato noto que me vuelvo a “mear”, llamé a mi comadrona y me dijo que hiciera una prueba para saber si era la bolsa. La hice y supuestamente no lo era. Yo no tenía ni media contracción. Sigo perdiendo líquido poco a poco y le envío un SMS “o es la bolsa o me pueden fichar para anunciar Tena Lady”. Me dijo que siguiera con normalidad y que a mediodía vendría a verme.
Decidí no llevar a la niña al colegio, llamé a mi marido y le dije que se viniera para casa porque me estaba empezando a agobiar sola con la niña y mis pérdidas de líquido.
Llegó mi marido y empezamos a organizar un poco la casa porque estaba claro que Pau no tardaría en llegar. Yo seguía fresca como una lechuga. Iba al lavabo mil veces a cambiarme, empecé a expulsar el tapón, todo bien. En una de esas ví que el líquido era rojo sangre, así que llamé a mi comadrona, me hizo unas cuántas preguntas y me dijo que me fuera al hospital sin prisa pero sin pausa, que ella iba para allá también.
Me puse a llorar como una madalena, llamamos un taxi y a mi madre para que se hiciera cargo de Alicia si hacía falta.
En el hospital me miraron y me dijeron que estaba todo bien, que ese sangrado se debía a la dilatación y que al mezclarse con el líquido amniótico parecía más de lo que era. Les dije que entonces me iba a casa, las reacciones del personal sanitario las dejo para la long edition, sólo digo que en cero coma tenía allí a todas las comadronas de turno dándome ánimos, sobre todo, cuando supieron quién me iba a atender en casa (el ginecólogo creo que esa noche no durmió y le salió una úlcera sangrante).
Accedieron a dejarme marchar (como si me hicieran un favor) pero me dijeron que tenía que quedarme 1 horita en monitores. Me monitorizan (esto ya era como la 1 del mediodía) y al rato empiezo a tener contracciones. Le pregunté a la comadrona cuánto quedaba porque ya tenía contracciones y quería irme a casa. Cuando terminaron los monitores por fín me dejan irme. No sin antes firmar un papelito de alta voluntaria eximiéndolos de cualquier responsabilidad.
Mi comadrona nos dice que nos lleva a casa en su coche y mi marido avisa a la amiga que nos hará de doula. Por el camino sigo con contracciones, son soportables pero muy rítmicas, así que Inma decide quedarse ya con nosotros.
Justo cuando llegamos a casa, llega en un taxi justo detrás nuestra doula particular (la magia del momento).
Subimos a casa (ya eran las 3 de la tarde) y comemos, sigo con contracciones soportables. Inma dice que aún no ha empezado el trabajo de parto. Puse a Alicia a dormir la siesta pero yo me tuve que levantar porque tumbada estaba incómoda. Iba teniendo contracciones tranquilas, iba rotando la cadera y vocalizando y las llevaba genial. Mi marido, mi comadrona y mi amiga lo preparaban todo. Sobre las 4 o las 5 las contracciones empiezan a ser más duras y necesito oscuridad y silencio. Me lo preparan todo, entretienen a Alicia (se portó como una campeona). Me siento cómoda llevando las contracciones sola, me tumbo en el sofá y me duermo a ratos. Ya pierdo la noción del tiempo, suerte que mi comadrona lo fue apuntando todo con horas y minutos, gran recuerdo.
Cuando las contracciones se hacen más fuertes me preguntan si quiero meterme en la piscina de partos, digo que sí. ¡Qué gozada! Pero mi gozo duró poco porque tanto me relajé que las contracciones se fueron espaciando y bajando de intensidad. Inma me dice que me salga y me propone meterme sola en mi habitación a oscuras a ver si se anima el tema. Y se anima, vaya si se anima. Al rato oigo cerrarse la puerta de casa y luego viene mi marido a decirme que Tona se había llevado a Alicia al parque, no me hizo mucha gracia porque había oscurecido, pregunté la hora y me dijeron que eran las 7 (tampoco llevaba tanto de parto, sólo 3 horitas). Mi marido me abraza, intenta ayudarme a pasar las contracciones, pero no quiero que nadie me toque, necesito estar sola. Me dejan tranquila y las contracciones se vuelven cada vez más fuertes. Gemía y rugía de una manera increíble, sentía mucha presión con cada contracción. Mi comadrona iba escuchando a Pau, todo iba bien. Le pregunté si estaba ya dilatada, me miró la línea púrpura y me dijo que ya estaba de 9 cm. Me pidió que en la siguiente contracción me tocara con la mano a ver si notaba la cabeza de Pau. Pero no, no notaba nada. Estaba completa pero Pau no había bajado. Me desespero un poco.
Inma coloca una silla al lado de mi habitación, le dice a mi marido que saque un fular, le pide que se siente en la silla, me dice que me siente a horcajadas sobre él, mirándonos cara a cara, y nos ata con el fular. Le dice a mi marido que cuando venga una contracción, me deje caer el culo hacia el suelo. Viene la contracción, mi marido hace lo acordado y dioooooosssss, noto a Pau bajar de golpe! No aguanto el dolor y pido que me dejen bajar, grito, me desespero mucho, pierdo los papeles y pido que me lleven al hospital. Se ríen de mí y mi comadrona me dice “si te dejo irte pares en las escaleras”. Inma me dice que si me quedo como estoy (postura cabaret) paro en 2 pujos, pero le digo que no puedo quedarme así, necesito bajarme y moverme. Me bajan de aquella postura bendita que había bajado a mi hijo y maldita que me había partido de dolor.
Me quedo de pie agarrada a mi marido, en cada contracción me cuelgo de él, me siento muy cómoda así, pero él no tanto, pobre, jejeje.
Inma avisa a Tona, Pau está a punto de nacer, volved a casa.
Me ofrece la silla de partos y accedo, mi marido hace de respaldo, estoy cómoda pero la presión de la cabeza de Pau saliendo me descoloca. Me entran los miedos, digo que no puedo, me dicen que lo estoy haciendo muy bien, no me lo creo, grito como no he gritado nunca en cada contracción. Pienso “con lo bien que he llevado toda la dilatación y ahora esto…¿qué estoy haciendo mal?” Ahora sé lo que hacía mal, y fue crearme ciertas expectativas leyendo partos ajenos, sin pararme a pensar que cada parto es un mundo.
La cabeza de Pau asoma y me dicen que la toque pero no quiero, sólo quiero acabar. Un par de pujos y sale la cabeza, placer! Su cabecita está fuera y él se mueve, qué sensación! Otra contracción y sale todo su cuerpecito, me lo dan, lo abrazo, su piel con mi piel, calentito, pegajoso, cubierto de vérnix. Tarda un poquito en llorar, le soplo en la carita, le froto la espaldita y rompe a llorar. Mi niño lindo! Su hermana viene corriendo a verlo, se queda alucinada “qué guapo es!”, dice.
Me ayudan a levantarme con mi hijo en brazos y el cordón aún entre mis piernas para ir a tumbarme al sofá. Al levantarme Inma ve que pierdo mucha sangre, una vez en el sofá me practica una maniobra para parar la hemorragia y dejo de sangrar al momento.
Mi marido corta el cordón que ha dejado de latir. Al ratito sale la placenta solita y sin problemas.
Me revisa y tengo 2 desgarros, le digo que ni se le ocurra coserme ni tocarme más, jajajaja. Me dice que no me va a coser, que son superficiales y que cerrarán solos. Mi niño se engancha a la teta y mi niña grande también, compartiendo como buenos hermanos.
Estamos todos muy cansados, me ayudan a irme a la cama, con mis 2 tesoros, se duermen cada uno a un ladito, no hay mayor felicidad.
P.D. Sí, aunque no lo parezca esta es la versión corta XD